Sobreviviendo a Roberto Clemente

September 18, 2020
Carlos Canales

Sobreviviendo a Roberto Clemente

Una crónica de Carlos Canales

Practicábamos en el Parque Roberto Clemente cuando Momen entró con su uniforme de los Piratas de Pittsburg.

¡Roberto Clemente!

Cuatro veces campeón bate de la Liga Nacional.

Jugador más valioso de la Liga Nacional.

Ganador de doce guantes de oro.

Seleccionado 12 veces al Juego de Estrellas de las Grandes Ligas.

El mejor right field de todos los tiempos de las Grandes Ligas.

Jugador más valioso de la Serie Mundial de 1972.

Primer latinoamericano en lograr la hazaña de los 3,000 hits.

El número 11 en la historia del béisbol de las Grandes Ligas.

En 1973 fue exaltado directamente al Salón de la Fama de Cooperstown.

¡Teníamos de frente al Astro Boricua!

¡La sorpresa, la admiración y los nervios!

¡Ahí está Clemente en persona!

¡Qué diferencia con el Clemente de las cartas de peloteros, de la prensa y de la televisión!

Para nosotros, Clemente era un dios.

Lo saludamos y Roberto Clemente nos saludó y se metió en el terreno de juego.

Nos subimos a las gradas y nos sentamos.

Se había corrido la voz:

-¡Roberto Clemente está en su parque!

Las gradas se llenaron de estudiantes, de admiradores y seguidores de Momen. Peloteros profesionales que vivían en la calle Ancha se presentaron en el parque. También llegó el pitcher zurdo Mon Hernández de los Cachorros de Chicago.

Roberto Clemente comenzó con las calistenias. Después hizo carreras de repeticiones. Hizo tiradas con otro pelotero. Luego se fue corriendo al right field. Fue un espectáculo verlo fieldear de canasta.

-Wao!- decíamos nosotros.

Más tarde lo vimos batear.

-¡Cómo le pega a la bola!

Nos fascinaba su swing.

Clemente terminó de practicar y se quedó hablando con sus amistades cerca del home.

Las gradas se vaciaron.

Nosotros nos quedamos.

Cuando Roberto Clemente estaba saliendo del terreno de juego y del parque le dijimos:

-¡Clemente!

Él sonrió, nos saludó con su mano y vimos el inmortal número 21 salir del portón del parque.

Esa imagen se nos grabó en la memoria.

En el verano de 1970 fuimos a jugar béisbol a New Jersey y a Nueva York.

Los Piratas de Pittsburg jugarían el fin de semana en el Shea Stadium. Los organizadores de nuestra liga de Carolina conocían a Roberto Clemente, se comunicaron con él y el Astro Boricua conversó con la gerencia de los Mets.

Luis Felipe (Pibe) Flores y yo nos montamos en el Lincoln Continental de Roberto Clemente. En la parte de atrás del auto acompañábamos a Mateo Alou, a José Antonio Pagán y a Manny Sanguillén. Llegamos al parque de los Mets y nos recibieron las cámaras de televisión.

Entramos al terreno de juego con nuestros uniformes.

¡Llegamos a las Grandes Ligas! ¡Llegamos a las Grandes Ligas! ¡Llegamos a las Grandes Ligas!

Nos ensuciamos los uniformes.

Nos hicimos tiradas con los peloteros de los Piratas.

Nos regalaron bates y bolas.

Nos sacamos fotos con Roberto Clemente y con la mayoría de los jugadores de los Piratas.

Esas fotos se publicaron en los periódicos y en las revistas deportivas.

Después vimos el juego desde las gradas.

Regresamos a Carolina, alegres y felices, contando nuestras dos hazañas: fuimos los campeones en ese torneo en New Jersey y en Nueva York, y contábamos a todos nuestra experiencia con Roberto Clemente y con los jugadores de Pittsburg.

Año Nuevo

El Año Nuevo de 1973, desperté, sintonicé Radio Voz y escuché la voz de Luis Raúl Striker anunciando el accidente y la desaparición de Roberto Clemente.

Muerte de Roberto Clemente Walker anunciada en portada de El Nuevo Día 1972.

La plaza de recreo de Carolina se atestó de gente, escuchando la radio y comentando: había la esperanza de que estuviera con vida. Pero las horas pasaban lentas, y se confirmaba lo que todos los carolinenses nos negábamos aceptar: el deceso del Astro Boricua Roberto Clemente.

Muchos años después derrumbaron el parque Roberto Clemente y construyeron…

6 de febrero de 2019, Norwich, CT, USA

Sobre el autor

Carlos Canales (1955), dramaturgo, narrador y educador. Graduado Magna Cum Laude de la Universidad de Puerto Rico en Ciencias Políticas, Drama y Educación. Obtuvo el grado de maestría en español en University of Connecticut. Ha enseñado en University of Connecticut y Eastern Connecticut State University, entre otras.

Ha estrenado más de 30 obras de teatro. Sus obras se han representado en Argentina, México, España, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá, Venezuela, Costa Rica, República Dominicana y Perú. Varias de sus obras se han traducido al inglés y algunas son texto en universidades norteamericanas, europeas y latinoamericanas. Ha dictado talleres y conferencias de dramaturgia y actuación en diversos países latinoamericanos y europeos.

Ha publicado cuentos en la revista Letras Salvajes y en el periódico El Post Antillano.

Publicó su primer libro de cuentos Los Hombres de los Rostros Tristes (2015). Publicó su primera novela El pájaro rojo (2018). Publicó su segundo libro de cuentos Faustine Azul y otros cuentos (2019). Además, algunos de sus cuentos se han leído en el programa Radio Ficción por las Noches de Argentina.

Carlos Canales
Dramaturgo, narrador y educador. Graduado Magna Cum Laude de la Universidad de Puerto Rico en Ciencias Políticas, Drama y Educación.
ver comentarios

Enlaces de interés

Más artículos

¡Ayúdanos a crecer!